Sekhmet: La Diosa Leona, Señora del Fuego y la Sanación
Sekhmet: La Diosa Leona, Señora del Fuego y la Sanación
[Antiguo Egipto • Creencias]
Sekhmet: La Diosa Leona, Señora del Fuego y la Sanación
En el tiempo en que los hombres rompieron el equilibrio de la Maat —esa balanza invisible de justicia y armonía— Ra, señor del sol y del universo, se llenó de ira. Entonces envió desde sus propios ojos una llama viviente: Sekhmet, la diosa leona, nacida del fuego de la furia divina.
Sekhmet descendió a la tierra, y su mirada bastaba para incendiar los campos y secar los ríos. Era la encarnación del furor: sus colmillos eran rápidos, sus garras no conocían piedad. Se decía que bebía la sangre de los rebeldes hasta saciarse, y donde caminaba reinaba el terror y la vida se marchitaba.
Pero Ra pronto se horrorizó de su propio instrumento. Al verla a punto de exterminar a toda la humanidad, ideó un engaño para detener la tormenta de su furia. Derramó vino mezclado con pigmentos rojos sobre la tierra, hasta que pareció un lago de sangre. Sekhmet bebió sin medida, se embriagó, y su rugido se transformó en silencio: el mundo respiró aliviado.
Desde entonces, Sekhmet no fue solo señora de la destrucción, sino también señora de la curación. Protectora de médicos y magos, símbolo de una fuerza que podía herir o sanar, destruir o salvar. Su fuego podía arrasar, pero también era medicina contra la peste y las enfermedades.
En los templos, los sacerdotes ofrecían rituales diarios para apaciguarla, pues sabían que si era descuidada podía traer plagas, pero si era honrada bendecía la tierra con salud y fertilidad.
Para los egipcios, Sekhmet no era una contradicción, sino un equilibrio: vida y muerte, furia y misericordia, enfermedad y sanación. Era el rostro ardiente de la justicia, y la enseñanza de que toda fuerza —por violenta que parezca— lleva en su interior la semilla de la curación.
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